Thursday, May 15, 2008

K, la familia y los 4 fantásticos


¿De qué vale la pena escribir en esta primera ocasión que me animo a hacerlo?

Definitivamente, no pretendo escribir sobre algún tema rebuscado o que pueda cambiar la percepción de la gente hacia uno, como es evidentemente el objetivo empecinado de algunas personas, que apreciamos lo intentan -una y otra vez- en las columnas que encontramos en los periódicos, o en los mismos textos que se cuelgan en los innumerables blogs que existen. El afán de sentirse culto.

Me imagino a alguno por allí, sentándose a escribir frente a su monitor, y diciéndose a sí mismo que lo que va a iniciar a escribir debe de ser el texto que lo identifique en adelante. La palabra exacta en la ubicación precisa, con el significado confuso que obligue al lector a acudir al diccionario. No sé si yo podría hacer eso. Primero, no puedo (no he leído tanto), y, segundo, no me provoca.

Sin tanto tiempo por el trabajo, se me ocurrió tan sólo escribir en breves minutos lo que siento o pienso sobre algún tema en particular, en palabras sencillas y directas. ¿Escribo sobre política? ¿Escribo sobre fútbol? ¿Escribo sobre cine? ¿Escribo sobre Derecho? Estas son finalmente las pasiones que comparto con muchos de mis amigos más cercanos, y que leen y dan sus opiniones en este blog. Confieso que no sé de qué diablos escribir. Leí hace poco un buen artículo de un amigo sobre una reciente película que todavía está en la cartelera limeña, Ironman. Dicho texto no solo me gustó, sino que me ha animando a escribir estas líneas.

Ya lo sé. Quiero compartir tan sólo tres cosas con quienes lean lo que tengo que decir. Las tres cosas más importantes para mí.

En primer lugar, mi esposa K, a quien amo con toda mi alma. Es muy difícil encontrar a la persona con la cual uno pueda decidir compartir toda una vida. A mí me tocó. Yo al menos creo en el matrimonio, y estoy convencido que una clara muestra de ese pleno compartir es unirse legalmente a alguien. Por eso K me hace darme cuenta que sí es posible enamorarse para siempre. Despertar cada día a su lado me llena de felicidad y es lo que me da las fuerzas para seguir adelante. Comparto que teníamos un sinnúmero de proyectos al momento de casarnos, los cuales no hemos dejado de lado, pero hoy hemos tenido que posponer muchos de ellos por diversas circunstancias. A veces uno piensa que las cosas saldrán de tal manera, y termina estrellándose con la cruda realidad. Igual uno se levanta, y qué mejor si uno tiene a esa compañera al costado, en la cual uno se apoya y siente a su vez su amor incondicional. Cómo no creer en el amor, cuando uno realmente lo encuentra en la vida. Si puedo definir a K, sería eso, completo amor; y lo más fantástico que me ha pasado, conocerla y unirme a ella.

Por otro lado, quiero referirme, en segundo lugar, al amor que tengo por mi familia. Mis papás y mi hermana. Hoy lamentablemente los veo poco, o mejor dicho, no con la frecuencia que me gustaría. A veces un día durante la semana puedo escaparme para almorzar, o paso un sábado o un domingo con ellos. Hasta hace poco más de un año los veía todos los días. El matrimonio y el trabajo cada día más intenso que tengo -y también por dejadez mía, lo acepto-, me han alejado en cierta medida. Los extraño. No sólo sus consejos y cariño, por supuesto; sino también, hasta cierto punto, cosas que pueden parecer triviales. Extraño a mi mamá sentándose conmigo a conversar mientras me servía mi comida, el clásico bistec con papás fritas y arroz. Extraño “agarrar” El Padrino con mi papá en la tele y verla enterita sin importar la hora en que termine. Extraño las locuras de mi hermana. El estar lejos de ellos me ha hecho ver, aún más, lo importante que son en mi vida y cuanto los quiero.

Finalmente, no puedo dejar pasar la oportunidad para referirme a tres maravillosos amigos muy especiales para mí. E, M y G. Conmigo, los cuatro fantásticos; aunque es probable que dentro de unos meses uno de ellos nos deje por un tiempo, y pasemos a ser quizás momentáneamente los tres mosqueteros. No nos vemos con la misma frecuencia de antes, pero las vivencias que hemos tenido y el real cariño que sentimos entre nosotros, hace que esté seguro que seremos mejores amigos para siempre. La verdadera amistad es tan difícil de encontrar. A veces no hay nada más importante que una verdadera amistad. No quiero pecar de exagerado, pero es el caso que un amigo puede ser tan necesario como un padre, una madre o una hermana. Eso se siente y se da. Comparto un ejemplo. Hace poco cumplí un año de casado, y no sólo estuvieron en la cena mis padres, suegros y cuñados, sino también estuvo mi mejor amigo en la modesta celebración. Alucinante. Eso es bacán. Me gustó. Me encanta tener tres amigos en los que uno puede confiar, sabiendo que siempre estarán para ayudarte y aconsejarte con sinceridad; dar y recibir cariño desinteresado.

Al final me doy cuenta que quería esto: escribir sobre las tres cosas más importantes para mí. A algunos les parecerá extraño leer estas palabras viniendo de quien escribe, pero, en fin, a veces la vida nos da sorpresas, sin necesidad de palabras rebuscadas o de difícil comprensión para muchos. Tan solo escribir lo que uno siente.


Hernán Jordán

5 comments:

ANTONIO said...

Me encantó tu texto, Hernán. Muy emotivo, en serio. Sigue escribiendo !!! TOÑO

JARANOVICH said...

A veces no hay razones para animarse a escribir, pero una vez que ya estás inmerso en el arte pues nada ni nadie te detiene.

Saludos,

Guillermo Gaviola said...

Oye, no sabia que habias escrito un post.Que bueno q esta.
Definitivamente eres un ser emocional, ademas de buen amigo.

G

Guillermo Gaviola said...

Oye, no sabia que habias escrito un post.Que bueno q esta.
Definitivamente eres un ser emocional, ademas de buen amigo.

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